Naturaleza Muerta

Beatriz Leyton se centra en el retorno al ámbito de la intimidad, a la casa, al primer universo.

Cuando cesan los ruidos del mundo exterior, cobran protagonismo los rincones, la mesa con sus elementos de sociabilidad, el tapiz que la cubre, el pan, los utensilios, las flores. Despierta el misterio de los cajones, del espejo, auténticos instrumentos de la vida afectiva.

Desde el légamo de los colores, entre espacios y sombras, fluye el tiempo, el perfume de las formas.

Un descenso a la profundidad del ser tal como éste se manifiesta en las cosas.

 

Pedro Millar, Catálogo “Impresiones” (1992), s/n.