Rasos

El atuendo de la novia: el velo, sus brillos, encajes, deshilados, son los materiales más propios para indicar un acotado y problemático protagonismo femenino. La novia se refugia detrás del vestido que la hace partícipe de un extenso ritual de entrega.

Diamela Eltit, “Blanca y Radiante”, Catálogo Ritos (2001), p. 8.

El blanco, en esta muestra, se hace depósito del grabado y, por lo tanto, ocupa el centro ceremonial de la exposición. Se establece así un doble movimiento: el blanco instrumentalizado por el discurso occidental y el blanco como soporte del grabado. Un soporte blanco que está dispuesto, precisamente, para desmontar la representación de lo femenino mediante un mecanismo complejo. La exposición corona a la novia, la inviste, la proclama, pero al hacerlo, la devela como una ficción del sistema. Como una obligación femenina. Como una ironía.

Diamela Eltit, “Blanca y Radiante”, Catálogo Ritos (2001), p. 10.