Fotografía Color

Mientras el desnudo de los pintores y de los escultores remite a la anatomía, a la fisiología, sabemos de antemano que el maniquí está vacío. No se diseca un maniquí. (…) El maniquí carece de interioridad. Es un personaje totalmente superficial, desprovisto de los secretos más o menos repugnantes que se esconden bajo la piel de los vivos.

Michel Tournier, “La gota de oro” (1988), p. 199.