La imagen del anciano encorvado es elocuente para señalar, en 1980, una condición de extrema fragilidad, junto a la exhibición de la carestía, relativa a una marraqueta que se muestra como un significante que sublima la hendidura corporal. (…) El pan cumple la función de portar la fisura fundamental que define la imagen que la propia sociedad excluida puede alcanzar a tener de sí misma.
Justo Pastor Mellado, “Beatriz Leyton” (2025), p. 39.












